Despertar con él es como abrir los ojos en medio de un sueño del que no sé si quiero escapar… o quedarme atrapada.
No sé cuánto tiempo llevo despierta, solo sé que no quiero moverme. El calor de su cuerpo aún me envuelve, su respiración roza mi cuello, y su brazo sigue rodeándome como si, incluso dormido, necesitara tenerme cerca.
Y eso es peligroso.
Porque esto no estaba en el contrato.
Ni sus caricias en mi espalda cuando lloré por Camila.
Ni sus silencios que me sostienen.
Ni esta cama compa