El segundo trimestre llegó exactamente como Claire había prometido.
Un miércoles de agosto, Evelyn se despertó y el estómago estaba quieto. No había anticipación de náusea antes de levantarse. No había esa negociación silenciosa con el cuerpo que había ocupado cada mañana de las últimas semanas: si me quedo quieta dos minutos, si respiro despacio, si evito pensar en el café.
Nada.
Solo el sonido de la ciudad afuera y Nathan dormido a su lado y la luz de agosto entrando por las persianas.
Se lev