El año veinticuatro llegó con la decisión ya tomada.
No como anuncio. Como hecho que se instala despacio y que solo es visible cuando ya está del todo instalado. Helena y Henrik habían pasado el otoño del año veintitrés repartidos entre Edimburgo y Nueva York: tres semanas en una ciudad, dos en la otra, el tipo de logística que funciona cuando los dos lados tienen algo que ofrecer pero que deja de funcionar cuando uno de los lados empieza a pesar más que el otro.
A finales de octubre, el lado d