El año veinticinco llegó con la misma mecánica de siempre.
El café. Nathan en la cocina a las seis y media. Los árboles del parque con el color específico del otoño temprano que todavía no ha cedido del todo pero que ya ha decidido que cedió.
Evelyn en el estudio. La pluma en movimiento desde las cinco y media. El quinto libro acercándose al tipo de etapa que Nathan reconocía en la manera en que Evelyn salía del estudio: no con la pluma en la mano sino con los ojos todavía dentro de algo, como