Harrison sacó una carpeta azul del maletín.
El silencio en el salón era absoluto. Quinientas personas conteniendo la respiración.
—Señoras y señores —dijo Harrison, su voz de abogado resonando con autoridad—. Permítanme presentarles evidencia que iba a reservar para el tribunal. Pero dado que la señorita Ashford ha decidido convertir esta gala en un circo, parece apropiado igualar las condiciones.
Victoria frunció el ceño.
—¿Qué es eso?
—Esto, señorita Ashford, es la verdad.
Harrison abrió la c