La foto temblaba en mis manos.
Madison. Mi hermana. A los dieciséis años. Sentada en el regazo del padre de Nathan como si fuera algo normal. Como si no fuera una obscenidad.
La imagen quemaba mis retinas. Los detalles se grababan a fuego en mi memoria: el vestido de Madison, demasiado corto para su edad. La mano del padre de Nathan en su cintura. La sonrisa de ella, esa sonrisa que conocía tan bien, llena de secretos y mentiras.
El olor a champán y perfumes caros se volvió asfixiante. El cande