Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl papel en el suelo parecía inofensivo. Blanco. Pulcro. Con una tipografía elegante que gritaba honorarios de mil dólares la hora.
Pero era una bomba.
Nathan se agachó. Recogió la nota manuscrita con dos dedos, como si estuviera contaminada con ántrax. Sus ojos grises escanearon las palabras de mi madre. Su mandíbula, ya tensa, se convirtió en piedra tallada.
—Lucas —dijo, sin apartar la vista del papel&







