Me desperté con el sonido del silencio. No el silencio vacío y aterrador de mis noches sola en el apartamento de soltera. Sino un silencio cálido. Lleno.
El espacio a mi lado en la cama estaba vacío, pero las sábanas seguían tibias. Nathan. Me estiré. Por un segundo, solo un segundo, sentí esa ligereza de anoche. Esa sensación de que la guerra había terminado.
Derek estaba destruido. Madison, neutralizada. Y mi madre... La realidad golpeó mi pecho antes de que pudiera bajar los pies al suelo. Mi