Mundo ficciónIniciar sesión—Nadine… —Me agarró la muñeca antes de que pudiera siquiera pensar en entrar al restaurante. Su toque solo me produjo repugnancia. Me giré mirándolo con furia. —Adrián, aléjate de mi vida. Pero sus siguientes palabras me hicieron resoplar y maldecirlo entre dientes. —No tienes derecho a decidir eso por mí… Porque no me voy, Nadine. No te voy a dejar ni a ti ni a nuestro bebé. Esta vez no. ** Nadine Harper creía que su historia de amor con el multimillonario Adrian Blackwell había terminado. Había construido una vida tranquila lejos de su poderoso mundo, decidida a dejar atrás el pasado. Pero cuando Adrian reaparece inesperadamente, los muros que había construido comienzan a derrumbarse. No solo está aquí para remover viejos sentimientos, sino que está a punto de descubrir el secreto que ella ha guardado durante años. ¿Podrán afrontar la verdad sin perderlo todo? ¿O el pasado destruirá su oportunidad de un futuro? He
Leer másNadine se quedó paralizada, con el corazón latiéndole con fuerza, al oír el fuerte golpe que resonó en la silenciosa casa. Liam, sentado con las piernas cruzadas en el suelo, se animó y sonrió.—Mamá, ¿es papá? —preguntó emocionado, poniéndose de pie de un salto.—No, cariño, no es papá —dijo Nadine rápidamente, intentando calmar su voz. Se apresuró a acercarse, sujetando la mano de Liam antes de que llegara a la puerta—. Ve a tu habitación, ¿de acuerdo? Quédate ahí hasta que mamá diga que es seguro.Liam parecía disgustado, pero hizo lo que Nadine le dijo. Subió las escaleras lentamente, arrastrando los pies. Nadine esperó a oír que la puerta se cerraba suavemente antes de abrir la puerta principal y dejarla un poco abierta.El jardinero estaba en el porche. Tenía las manos en los bolsillos y parecía preocupado. No dejaba de mirar hacia atrás, hacia el interior de la casa.—Disculpe la molestia, señorita Nadine —dijo, moviendo los pies—. Solo quería decirle que vi a alguien cerca del
Nadine respiraba con dificultad, con jadeos de pánico, mientras salía corriendo del centro comercial. Abrazaba a Liam con fuerza contra su pecho, con sus bracitos rodeándole el cuello. Sentía su corazón latir con fuerza contra el suyo, reflejando su propio miedo.Mientras se abría paso entre la multitud, la gente la miraba con curiosidad. Pero Nadine no se dio cuenta. Estaba demasiado concentrada en llegar al coche cuanto antes.La suave voz de Liam, temblorosa por la confusión, interrumpió sus pensamientos. «Mamá, ¿por qué corremos?», preguntó.Nadine intentó calmarse, respirando hondo antes de responder. «Solo... eh... intentamos evitar el tráfico, cariño», dijo, forzando una débil sonrisa.Pero los ojos de Liam reflejaban incertidumbre, y apretó aún más su agarre en su cuello. «Pero mamá, casi corremos», señaló.A Nadine se le encogió el corazón. Sabía que no podía ocultarle la verdad a Liam por mucho más tiempo. Pero por ahora, solo quería ponerlo a salvo."Tranquilo, cariño", sus
—¿Dónde está el hombre? —preguntó Nadine, echando un vistazo a su alrededor.—¿Dónde estaba? ¡Ahí está! —exclamó Clara, señalando a Adrian, que seguía de pie donde lo había dejado.Sin embargo, estaba de espaldas al mostrador, impidiendo que Nadine viera su rostro.Lo observó con curiosidad, fijándose en su ropa cara, el tatuaje de mariposa parcialmente visible en su cuello, su espeso cabello oscuro y su lujoso reloj. Todo en él le resultaba tan familiar, provocándole una inquietud más profunda que nunca.—¿Es Adrian? No, no es posible... ¿Qué podría estar haciendo en un pequeño pueblo costero como Seabrook? Jamás visitaría un lugar así, ¿verdad? —pensó Nadine, con la mente acelerada.Contuvo la respiración y se detuvo involuntariamente.—¿Adónde vas? —preguntó Clara, con evidente confusión.—Dile que estoy ocupada, pero agradecida... Y por favor, no le digas mi nombre —ordenó Nadine, volviendo corriendo a la cocina.—Nadine —exclamó Clara, sin aliento.En cuanto se fue, Adrian se gir
La mujer que Adrian vio no era Nadine. Era Clara.—Liam, ¿por qué te alejaste de mí? —preguntó Clara con voz preocupada.Se acercó rápidamente a Adrian y lo tomó suavemente de sus brazos.—Lo vi vagando y quise ayudarlo a buscar a su madre —murmuró Adrian, algo decepcionado—. Me alegra que estés aquí.—No soy su madre —respondió Clara con una sonrisa cansada—. Soy amiga de su madre: Clara.—Clara —repitió Adrian, conteniendo las ganas de preguntar si su amiga era Nadine.—Liam, me tenías preocupada —dijo Clara, dirigiendo su atención al niño—. ¿Dónde está tu dibujo?El rostro de Liam se ensombreció al darse cuenta de que había perdido su dibujo. Miró a su alrededor, agarrando con cautela las mangas de Clara. Adrian bajó la mirada instintivamente al suelo, buscando el dibujo.Tras echar un vistazo a su alrededor, divisó un papel a pocos metros, sobre un adoquín. Se acercó y lo recogió, y sus ojos se posaron en el dibujo de un niño llamado Liam, su madre y un padre borroso.—Ese es su d
Último capítulo