A través del cristal texturizado, solo alcanzaba a ver sombras de médicos moviéndose frenéticamente y el destello de las luces rojas de los equipos de reanimación. La culpa, densa y asfixiante, la golpeó en el estómago.
Si no hubiera aceptado el contrato de Valerio, si no se hubiera entregado a él...
Las piernas no la sostuvieron más.
Fiorella se desplomó de rodillas ante las puertas de metal de la UCI, rompiendo en un llanto desgarrador.
Valerio llegó a su lado en un segundo, arrodillándose ju