— Damas y caballeros, aristocracia de Nápoles y socios de la Bolsa de Milán — la voz de Valerio, amplificada por la acústica del salón, resonó con una potencia imponente que congeló las copas de cristal en el aire — Esta noche quiero presentarles oficialmente a la mujer que no solo tiene el respaldo absoluto de mi apellido, sino que pronto se convertirá en la Sra. Vitale. ¡Mi prometida, Fiorella Salvatici!
Un jadeo colectivo recorrió el salón. Gabriella abrió la boca con pura rabia, mientras Do