Sin embargo, Yael no pudo evitar sentirse extraño al ver cómo estaban vestidos. Luna tenía el cabello desordenado y estaba envuelta en la camisa del señor Muñoz, mientras que el abrigo que llevaba Leandro era desconocido para él, como si nunca lo hubiera visto antes. Lo más preocupante era que la chaqueta estaba abierta, dejando al descubierto su torso desnudo...
Después de tantos años siguiendo al señor Muñoz, nunca lo había visto tan despreocupado por su imagen. Definitivamente había ocurrido