(NARRADO POR EIRA)
El primer día libre en nuestro nuevo hogar se sentía como un tesoro recién excavado: brillante, valioso y un poco frágil. Después de una semana frenética entre mi pasantía con Nikos, los celos territoriales de Keelen y mis propias batallas internas, el silencio de este sábado por la noche era exactamente lo que necesitaba mi sistema nervioso.
Estábamos hundidos en el sofá gigante que por fin había llegado. Keelen insistió en que fuera de un cuero color chocolate que, según é