(NARRADO POR KEELEN)
El viaje de regreso desde Delfos a Atenas se sintió como el descenso desde el Olimpo hacia el ruido incesante de la mortalidad. El paisaje de olivos y montañas fue reemplazado gradualmente por el asfalto gris y el caos del tráfico capitalino. A mi lado, Eira se había quedado dormida poco después de pasar Tebas. Su cabeza descansaba contra la ventanilla, y la luz intermitente de los túneles hacía que la esmeralda de su anillo lanzara destellos verdes que iluminaban su rostr