Ares sonrió cuando me vio completamente necesitada y todo el aire huyó de mí cuando deslizó la mano dentro de mis pantalones y su palma palpó mi intimidad húmeda todavía sobre mis bragas. Continuó apretándome, moviendo su mano mientras empezaba a masturbarme lentamente y su boca seguía besando mi vientre sin pudor alguno.
Después de provocarme de esa manera, haciéndome gemir arrastrada e incontenible cada vez que me presionaba más, Ares me tocó por debajo de las bragas, haciéndome sentir su pal