—Ya no soy tan tonta como antes. —Rebatí, fanfarroneando un poco. En el fondo seguía siendo tan inexperta como la última vez que nos vimos, pero mis conocimientos teóricos realmente habían aumentado gracias a Nataly.
—¿No? —Ares preguntó, deslizando sus manos hacia arriba otra vez, pasando sus dedos largos y fríos por debajo de mi blusa de chándal.
Mi labio estaba siendo mordido por mis dientes cuando moví la cabeza lentamente a los lados, negando.
—¿Mi Maya creció? —Insistió, haciéndome suspir