—Asustarás a Maya hablando así, papá. —Advirtió Ares.
—No quiero asustarte, hija. —dijo con calma, mirándome. —¿A quién asusto con esta apariencia?
—Estoy un poco asustada, en realidad…
Roberto se rió tan fuerte como su condición le permitió, y terminó negando con la cabeza.
—En verdad no tienes que sentirte así. Podría haber arruinado su relación en un pasado no muy lejano, pero ahora… no sé, creo que la inminencia de la muerte cambia la mente de las personas. Al menos debo morir como un mejor