Lo vi servir el arroz con un huevo frito encima de cada ración, luego sacar un frasco de jugo de la heladera, que debió haber preparado con las naranjas que compré ayer.
— No cocino tan bien como tú, así que no es nada muy elaborado. — Avisó, comenzando a acomodar las cosas en la mesa.
Estaba tan sorprendida que solo asentí con un gesto distante, medio soñadora, porque esta era la primera vez que cocinaba para mí y, sinceramente, no me importaba si era algo simple o no.
—¿Por qué hiciste esto?