—Solo si quieres, cariño.
Sacudí mi cabeza hacia los lados cuando comencé a reírme también, negando su sugerencia. No quería que Jess muriera, a pesar de estar un poco satisfecha con la forma en que Ares me hizo creer que algo realmente le pasaría. No estaba contenta de que pensara que se lo merecía, porque me encontraba más dolida que enojada, sino más bien al ver que Ares estaba dispuesto a no dejar que eso sucediera de nuevo. Luego tomó mi mano que aún estaba en su barbilla y cuidadosamente