Como esperaba, la arcada regresó cuando se hundió más en mi boca y jadeé de nuevo, pero todavía sin querer detenerme.
Una lágrima corrió por la esquina de mi ojo izquierdo y se deslizó hasta mi oreja cuando él finalmente comenzó a moverse, follando lentamente mi boca y aumentando la acumulación de saliva mezclada con el presemen liberado por su pene completamente duro.
Se apoyó con una mano en el apoya brazos del sofá y continuó estocando, entrando y saliendo mientras yo usaba mi lengua para ma