En el infierno:
Un poder demoledor irrumpio la estancia. El estallido de energía oscura-luminosa surgió de la mano de Jaik como un latido vivo. La marca brilló en tonos rojos y plateados, extendiéndose por sus venas como raíces ardiendo. El demonio mayor, que un instante antes rugía con confianza, ahora retrocedía.
Liyeth sintió cómo el aire a su alrededor cambiaba, casi vibraba. Era un poder… imposible.
—J-Jaik… —susurró, sin poder apartar los ojos de él—. Eso… eso no es humano.
Jaik miró