En la profundidad del infierno:
El Abismo Inferior vibraba como si respirara.
Las paredes palpitaban, el suelo ardía, y cada sombra parecía un animal esperando saltar.
En medio de ese caos, Jaik se mantenía en pie, jadeando, observando su mano derecha, donde una marca azul, luminosa y viva, ardía como un fuego celestial corrompido.
La marca que siempre había tenido, pero nunca había visto, hasta ahora se activo….
Frente a él se alzó el Demonio Mayor, el mismo que había marcado a Dorth s