Macarena guardó silencio unos segundos antes de responderle a Jeremías.
—El día que salí de la iglesia —comenzó— tomé un taxi. Allí fue cuando conocí a Arquímedes. Él me llevó a la pensión… fue la única persona que me ayudó de verdad, sin pedir nada, sin esperar nada a cambio.
No necesitó decir más. Sus palabras, aunque simples, iban directamente hacia él.
Jeremías no respondió de inmediato. Bajó la mirada, respiró hondo. Había entendido el mensaje, claro que sí. No era solo una historia sobre