Ahora que Jeremías sabía que su hermano estaba fuera de peligro, debía enfocarse en su propia batalla. Apenas faltaba una semana para la primera audiencia.
Esa tarde se reunió con Anselmi, su abogado, consciente de que esta vez debía estar más preparado que nunca para enfrentar el juicio.
—Gracias por aceptar defenderme, Anselmi.
—Es un placer para mí hacerlo. Inés es una gran amiga.
Jeremías asintió.
—Siempre ha querido lo mejor para ti. —afirmó—. Incluso cuando supo que Enzo te había dej