Jeremías dormía apenas cuando el timbre de la habitación comenzó a sonar. Abrió los ojos con lentitud, sintiendo la pesadez en los párpados. Había pasado la noche en vela, revolviéndose de un lado a otro en la cama, reviviendo cada instante de pasión junto a Macarena, deseando saber dónde estaba metida, esperando un mensaje suyo, una señal que le permitiera saber que estaba bien.
Se incorporó con esfuerzo y, aún adormecido, estiró los brazos para estirarse. Un par de bostezos escaparon de su b