Apenas terminó la llamada, Macarena rompió en llanto. No podía creer que Jeremías no quisiera saber nada de ella.
¿Tanto la odiaba?
¿Por qué no le había permitido explicarle lo que había ocurrido aquel día?
¿Por qué prefería creerle a Lucas y no a ella, sabiendo que jamás sería capaz de engañarlo?
Estaba exhausta, emocionalmente exhausta. Fue al baño, se dio una ducha larga y, sin fuerzas, se recostó en la cama quedándose profundamente dormida hasta el día siguiente.
La mañana siguiente, cuand