– Rebeca Miller
Camino de un lado a otro, con el corazón en la garganta. Estoy impaciente; el médico aún no ha salido a darnos ninguna noticia. Siento que el tiempo avanza lento, como si cada segundo pesara una eternidad.
De pronto, lo veo. Julián. Su figura aparece en el pasillo y se acerca decidido hacia mí. Mi cuerpo se tensa al instante, pero antes de que pueda reaccionar, Viktor se interpone, firme como un muro.
—No tienes nada que hacer aquí —le dice con una voz grave, sin apartarse.
Juli