Mundo ficciónIniciar sesiónVictoria amó a Alejandro por 20 años, pero él la abandona cuanto su viejo amor vuelve a la ciudad. Victoria descubre que no necesita ser rescatada, con el apoyo incondicional de su familia, la lealtad de su mejor amiga y la energía caótica de sus hermanos gemelos, decide emprender su propio destino. Su objetivo no es solo sobrevivir, sino construir una nueva vida, por ella y para ella.
Leer másEn seis meses la vida de Victoria había dado un vuelco total, el cambio sustancial se dio gracias al reportaje de la revista DecoHogar, las fotografías de Quintay quedaron increíbles, de fondo el mar y el pequeño bosque de cipreses cobraba vida ahora, con un cubresuelo de lamium y hortensias azules, que debido a la acidez de la tierra destacaban en un azul vibrante, en conjunto te hacían sentir en un cuento de hadas.Una semana después, recibió un mail de la Constructora Aysén, que textual decía: ‘te haremos una oferta que no podrás rechazar’, ¿que era esto? ¿Una mala copia del Padrino? En fin, el día de la cita Valeria, ahora su socia, la acompañó. Los dueños de la Constructora: Andrés Céspedes y Fabián Montenegro, eran hombres curtidos en el trabajo duro, habían montado su constructora desde cero, apreciaban el rigor y el esfuerzo, pero se autodefinían como geeks, evidencia era la oficina que compartían: una pantalla gigante, varias consolas de video juegos, toda una estantería de
[Hoy, 20:00 hrs. En el café de siempre].Ese fue el mensaje que Alejandro recibió, por fin Enrique se comunicaba con él. El café Amanecer era su sitio habitual de encuentro, casi un punto medio entre sus trabajos; Enrique desde hacía varios años trabajaba en la Dirección de Presupuesto del Gobierno Regional, un cargo que implicaba mucha responsabilidad, sus tiempos de ocio eran escasos, pero los dos amigos, al menos una vez al mes se reunían para almorzar y después, terminaban con un café en ese local.Ahora la situación se había invertido, durante días lo había estado llamando y enviándole mensajes por WhatsApp, sin recibir respuesta, ‘me lo merezco’, pensaba Alejandro, él había ignorado a todos por ir tras Sonia.Llegó temprano al café, ansioso, quería explicarle a su amigo, reconocer que había actuado mal, tenía preparado su discurso, la lealtad entre hombres, ese era un buen argumento, por el bien de su amistad, Enrique aceptaría sus disculpas, quizás por un tiempo su relación se
Aunque ya era tarde, en la casa de la familia Villegas, todos estaban en movimiento, el comedor había sido reformado, los gemelos movieron la mesa a una esquina, incluso la impresora ya estaba instalada, ahora un escritorio ocupaba el lugar central, ahí trabajaría sus diseños. Mercedes llegó con una bandeja de sándwiches y una jarra de jugo, Valeria revisaba las redes sociales, se necesitaban clientes. Enrique cotizaba herramientas y equipamiento en Internet, mientras Edmundo ajustaba las nuevas lámparas, su bebé necesitaba la mejor iluminación para diseñar sus sueños. -De verdad, amiga, no sería molestia- le volvió a decir Valeria- mi papá tiene un ático en pleno centro, sería un lugar ideal para tu oficina y en este momento está desocupado.-No, Vale, no insistas. Si este negocio resulta, cuando tenga una buena cantidad de clientes, me puedo permitir una oficina, pero mientras tanto, estaré trabajando desde aquí. No tiene sentido montar una oficina sin clientes.-Como tu digas jef
En el ascensor Alejandro cerró los ojos, lo primero que vino a su mente fue la cabellera rojiza de Sonia, su sonrisa y sus labios rojos, sonrió sin siquiera pensarlo. Sabía que tenía muchísimas llamadas perdidas en su celular, pero ya antes de llegar al aeropuerto, el viernes en la noche, lo configuró en modo no molestar, solo usó su celular para tomar fotos de Sonia y un par de videos mientras cantaban en ese Karaoke que acostumbraban a ir en sus tiempos universitarios. 48 llamadas perdidas, de su madre, su padre, su hermana y lo que más le afligía, de Enrique; había sido demasiado directo para terminar su relación con Victoria, pero con el tiempo todos entenderían que era mejor para ambos.Salió del ascensor con la frente en alto, saludando a las secretarias y los ingenieros que encontraba a su paso, como todos los días, no, no como todos los días porque ahora sentía una energía que hace mucho tiempo no tenía, a pesar de haber dormido poco y nada en estos días, no sentía ni el má
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