¿Todos los lunes son funestos?

En el ascensor Alejandro cerró los ojos, lo primero que vino a su mente fue la cabellera rojiza de Sonia, su sonrisa y sus labios rojos, sonrió sin siquiera pensarlo. Sabía que tenía muchísimas llamadas perdidas en su celular, pero ya antes de llegar al aeropuerto, el viernes en la noche, lo configuró en modo no molestar, solo usó su celular para tomar fotos de Sonia y un par de videos mientras cantaban en ese Karaoke que acostumbraban a ir en sus tiempos universitarios. 48 llamadas perdidas, de su madre, su padre, su hermana y lo que más le afligía, de Enrique; había sido demasiado directo para terminar su relación con Victoria, pero con el tiempo todos entenderían que era mejor para ambos.

Salió del ascensor con la frente en alto, saludando a las secretarias y los ingenieros que encontraba a su paso, como todos los días, no, no como todos los días porque ahora sentía una energía que hace mucho tiempo no tenía, a pesar de haber dormido poco y nada en estos días, no sentía ni el más mínimo cansancio, Sonia era una fuerza de la naturaleza, que lo llenaba de euforia. Este ya no sería un típico y monótono lunes, con Sonia a su lado se sentía capaz de enfrentarse a todo: su familia, sus amigos, incluso sabía que ahora en el trabajo tendría el apoyo de Sonia, pronto ella llegaría a trabajar a la Constructora, siempre se necesitaba una decoradora de interiores.

Al entrar en su oficina se sorprendió, silencio, no estaba su agenda preparada, ni su café.

-Margarita- gritó, llamando a su secretaria, se sorprendió, él jamás gritaba, era conocido en su círculo de amistades como un hombre frío.

Cuando su secretaria entró a la oficina, ya había logrado regular sus emociones, se sentó en esa silla de cuero, que inicialmente pertenecía a su abuelo y que Victoria había conseguido que la restauraran, unos viejos artesanos que tenían un emprendimiento en Valparaíso, en su momento él no le había prestado atención, pero ahora se había convertido en un ancla que para él simbolizaba el estatus de su familia.

-Dime, ¿dónde está Victoria? No ha llegado aún? - preguntó mirando fríamente a su secretaria.

-No, no está- le dijo Margarita, con voz temblorosa- bueno, en realidad sí, llegó, pero no está.

-Está o no está en la oficina, decídete Margarita- ya Alejandro no pudo esconder el desprecio que sentía por esa temblorosa chiquilla.

-La Señorita Villegas llegó… pero fue a Recursos Humanos- dijo al fin Margarita, con firmeza, intuía que algo gordo estaba pasando entre su jefe y Victoria, se suponía que el fin de semana era la fiesta de compromiso, pero habían llegado por separado y la frialdad con la que Victoria había llegado la hacía suponer lo peor.

Desde la puerta Victoria los saludó - Buenos días. Margarita, necesito conversar con el Sr. Pérez en privado.

Margarita voló, no tenía ni la más mínima intención de quedarse, escuchar sí, pero detrás de la puerta. Siempre la seguridad primero.

Alejandro se quedó mudo, había ensayado algunas disculpas, pero quedaron atoradas en su garganta, mejor hablar a trabajo.

-Llegas tarde, tenemos reunión con el equipo, me preocupa el poco avance de las Torres Andes, también potenciales clientes que vienen a las 11, necesito que… -no era capaz de mirarla, enterró la vista en el cerro de papeles que tenía sobre el escritorio, estaba sorprendido, pensaba encontrarse con una Victoria llorosa, con los ojos hinchados de tanto llorar, con la típica dulzura que la caracterizaba, en cambio frente a él, tenía una versión de Victoria que no conocía, su mirada era fría, su cabello castaño oscuro prolijamente peinado en un alto moño, pantalones y blazer negros, que dejaban entrever una blusa azul, demasiado masculina para su gusto, pero a juego con sus ojos.

Levantando una mano, Victoria lo detuvo, se acercó y sobre el escritorio dejó un sobre, y encima, el anillo.

-Ya fui a Recursos Humanos, mi renuncia es irrevocable, e inmediata. Todos mis archivos están en la nube.

-Victoria, con el tiempo, entenderás que fue mejor terminar nuestro compromiso y sobre lo del viernes, entiendo que fui demasiado directo, pero Sonia…

-Sonia es tu problema ahora, Alejandro- lo interrumpió con la seguridad de quien ha recordado su valor propio- mis padres me criaron como a una princesa, para ser una reina, no un juguete de un hombre que no puede distinguir entre un capricho y la lealtad; quédate con tu frente de acordeón y tu caos en la oficina.

Con elegancia, Victoria se dio vuelta y salió con la frente en alto, dejando a Alejandro sorprendido, sin ser capaz de emitir una sola palabra, comprendió con pesar que su arrebato lo había dejado sin su asistente, su mano derecha, su más fiel colaboradora.

El resto del día fue de mal en peor, le hacía falta Victoria, su organización con el equipo de ingenieros, la manera que prestaba atención a sus necesidades, incluso el almuerzo que pedía y que usualmente compartían en su oficina; pero no importaba, pronto Sonia se uniría al equipo, con ella a su lado, tendría toda la energía que necesitaba. No era ingenuo, sabía que Sonia no podía tomar el rol de su asistente, pero la tendría cerca, que es lo importante, ya más adelante contrataría a alguien.

En la tarde, después de esa extenuante jornada, sabía que no podía seguir evadiendo a sus padres, con pesar subió a su auto, pero al encender el motor, una música estalló a todo volumen:

Baby, can't you see I'm calling?

A guy like you should wear a warning

It's dangerous, I'm falling.

El sistema inteligente de su auto estaba conectado a Spotify, pero esta no era su cuenta, en la esquina superior derecha, donde antes decía: ‘iPhone de Alejandro’, ahora parpadeaba un texto en mayúsculas: CONECTADO A: T&T KARMA, quiso apagar la música, bajar el volumen, pero no había caso, en menos de un minuto, la música comenzaba de nuevo.

With a taste of your lips, I'm on a ride

You're toxic, I'm slippin' under

With a taste of a poison paradise

I'm addicted to you

Don't you know that you're toxic?

And I love what you do

Don't you know that you're toxic?

Lo mejor sería salir del estacionamiento, de seguro era algún chistoso que lo estaba siguiendo, pero aun así, durante todo el viaje a casa de sus padres, la música lo acompañó, no solo Britney, también Taylor:

Cause we're young, and we're reckless (yeah)

We'll take this way too far (oh)

It'll leave you breathless, mm

Or with a nasty scar (leave a nasty scar)

Got a long list of ex-lovers

They'll tell you I'm insane

But I've got a blank space, baby

And I'll write your name.

Cuando al fin llegó, sus padres Arturo y Liliana lo esperaban en el salón, no había té, ni café, ni sonrisas, más se sentía enfrentando a un jurado.

-¿Qué tienen todos con Victoria? -estalló Alejandro- Sí, terminamos el compromiso, pero fue de mutuo acuerdo.

Su madre, reuniendo toda la fortaleza que le quedaba, se levantó del sillón- Alejandro, no soy capaz de hablar contigo en este momento, ni escuchar tus…-apretando fuertemente sus puños, miró a ese hijo suyo que tanto la había decepcionado- temo alterarme tanto que te diga… no, no puedo con esto.

Liliana salió del salón sin siquiera mirarlo; Alejandro se quedó mirando como ella se iba; entonces ya a solas con su padre, trató de acercarse a él, de explicarle, pero Arturo no dejó ni que abriera la boca.

-No cuentes con mi bendición, he construido nuestra fortuna en base a la palabra dada y tú, en un fin de semana, qué digo un fin de semana, en un par de horas, arrojaste todo al desagüe. Explícame cómo pudiste hacer eso, nos despedimos de ti y Victoria la noche del viernes y en menos de una hora la botaste en una cuneta, en plena noche, con una lluvia torrencial, en medio de la nada. ¿A eso te referías con mutuo acuerdo? Tu madre tiene razón, no quiero seguir hablando contigo.

También Arturo salió del salón, nunca había visto a su padre con esa tristeza, está era la primera vez que discutía con sus padres, Alejandro sabía que sería difícil que aceptarán a Sonia, pero con el tiempo ella se los ganaría, sin duda se convertiría en el tesoro de sus padres. Suspirando intensamente salió de la casa de sus padres, Valeria lo esperaba apoyada en el capó de su autoy, de brazos cruzados.

-Los papás no quieren hablar contigo, pero yo no tengo problemas en decirte lo que todos pensamos: Sonia es una lunática insoportable, no entiendo qué le ves. Victoria ha sido la cara amable en la oficina, cuando tú te comportas como un déspota. Eres un malagradecido.

En silencio Alejandro se subió al auto, cuando encendió el motor:

You're so vain

You probably think this song is about you

You're so vain (you're so vain)

I bet you think this song is about you

Don't you, don't you?

Se alejó de inmediato, aunque sentía que la risa burlona de su hermana quedó grabada en su mente.

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