Mundo ficciónIniciar sesiónVictoria amó a Alejandro por 20 años, pero él la abandona cuanto su viejo amor vuelve a la ciudad. Victoria descubre que no necesita ser rescatada, con el apoyo incondicional de su familia, la lealtad de su mejor amiga y la energía caótica de sus hermanos gemelos, decide emprender su propio destino. Su objetivo no es solo sobrevivir, sino construir una nueva vida, por ella y para ella.
Leer másCuando todavía no eran las 9 de la mañana, Victoria, Benito y Enrique llegaron al imponente edificio del Gobierno Regional. El amplio hall central contaba con una larga mesa de ayuda para que los ciudadanos presentarán sus solicitudes o quejas. Por instinto, Benito se dirigió allá, pero Enrique lo detuvo con una palmada en la espalda. —No, amigo —dijo Enrique sonriendo y apuntando con su cabeza a una escalera lateral, que descendía al subterráneo—. La oficina de archivos está en el subterráneo.Tras bajar dos niveles, el bullicio se fue apagando, el aire se sentía denso con olor a papel viejo y cera. Al acercarse al mesón, un funcionario de edad mediana hizo el amago de esconder apurado su sándwich, pero al reconocer a Victoria y Enrique se relajó por completo. —¿Los hermanos Villegas? ¿Tan temprano por acá? —les dijo Manuel que continuó disfrutando de su café con leche— ¿Qué necesitan? —Hola Manuel —le dijo Enrique con un tono profesional y apoyando sus manos sobre el mesón —. Ten
Al día siguiente, temprano en la mañana, la familia Villegas disfrutaba de un grato desayuno, con pan amasado, palta y queso, como ya era usual Benito los acompañaba y reía de las tontas discusiones de Victoria y Enrique. —Hoy te toca a ti, Quique —dijo Victoria— hace mucho que no has hecho los honores. —No, no, para que te voy a impedir tanta felicidad —argumentaba Enrique— puedes seguir con tu noble labor. —Ya sé que te haces el difícil —se reía Victoria— pero todos sabemos que mueres de ganas. —Basta los dos —intervino Edmundo, no sabía si se sentía molesto o divertido— le digo todo el tiempo a Mercedes, ser padre de dos jóvenes adultos es bien complicado, uno no sabe si tratarlos como adultos, o como a niños, especialmente si se comportan como chiquillos. —Solo estamos bromeando, papá —le dijo Enrique, poniendo una mano sobre su hombro—, no tengo problemas, esta semana yo hago el reciclaje. Los gemelos me pueden acompañar después del colegio. —Se nos pasa la mano a vece
El cóctel de la inauguración se realizó en los jardines que Victoria había diseñado. Elegantes jóvenes vestidos de negro circulaban entre los invitados llevando bandejas con todo tipo de delicias: ceviche de salmón en pequeñas cucharas, bruschettas de roast beef con cebolla caramelizada, ostiones gratinados, servidos en su propia concha, entre tantos otros manjares. En las esquinas se habían instalado estaciones con tablas de queso, jamón serrano y frutos secos. Mientras que en un costado destacaba un improvisado bar con espumante, pisco sour, jugos naturales y bebidas. El ambiente era amenizado por un alegre grupo musical originario de Valparaíso que tocaba bossa nova.Bea miraba a Victoria, que conversaba animadamente con algunas personas; potenciales clientes, se imaginó ella. Inspirando fuertemente, para infundirse valor, se acercó con paso decidido.—Victoria —la llamó Bea— ¿me permites unos minutos?—Soy toda oídos —respondió Victoria. No sabía qué era lo que Bea quería conversa
Eran las tres de la madrugada, Bea apenas había logrado dormir un par de horas; a su lado, Gabriel dormía profundamente. Ella se apegó a su cuerpo, buscando el calor que su esposo le daba, pero además anhelaba poder tener la tranquilidad de Gabriel, poder creer que todo estaría bien.Los recuerdos de su infancia la invadieron. Desde pequeño Benito había sido muy tímido, recordaba cómo su hermano, en el colegio, se pegaba a ella y se rehusaba a jugar con sus compañeros o cómo Benito no quería soplar las velas en sus cumpleaños, se ruborizaba tanto y se tapaba las orejas con las manos; Bea, encantada, las soplaba por los dos.Ella siempre fue una niña sociable, se convirtió en el puente entre su hermano con el resto del mundo, también asumió el rol de defensora de su hermano, pues otros niños del colegio solían burlarse de él.Cuando Benito entró a la universidad, empezó a mejorar en sus relaciones interpersonales, al menos un poco, nunca tuvo amigos íntimos, pero al menos se conectaba
Último capítulo