El primer sábado de diciembre llegó con el frío específico de la Ciudad de México en diciembre: no el frío que paraliza sino el que obliga a moverse un poco más rápido y que hace que los abrigos sean necesarios y que la luz de las once de la mañana tenga un ángulo distinto al de los otros meses, más baja, más oblicua, como si el sol también supiera que era un día diferente.
El Centro Isabella Reyes tenía banderines.
No los banderines de las celebraciones corporativas: los que hacen los niños co