Aunque en el fondo, Isabella buscaba algo más. Buscaba recuperar ese pedazo de esperanza que sintió cuando Leo la besó. Por un breve y estúpido momento, ella se permitió soñar con que el magnate griego veía algo en ella más allá de la deuda. No era un enamoramiento adolescente, era una conexión eléctrica, algo que la hacía sentir vista. Pero Ektor le había robado eso también. Ahora Leo la odiaba con una intensidad que le quemaba la piel, dispuesto a sacrificar su propia soltería solo para tortu