Lana Carlota Peterson Rich, de apenas un mes de edad, parecía la personificación de la felicidad. La pequeña pasaba de mano en mano, de brazo en brazo, encantada de ser el centro de atención de todos sus familiares. Todos querían acariciar sus diminutos cachetes sonrojados, buscando en sus facciones el rastro de la mezcla entre la belleza serena de Isabella y la intensidad de los Peterson.
Considerando que era la primera vez que ambas familias se reunían para un evento tan significativo, Isabel