Mundo ficciónIniciar sesiónIsabella se sentía como una herida abierta. Mientras el ascensor descendía, las lágrimas nublaban su visión, distorsionando las luces del panel táctil. La rabia contra Ashareen y la convicción de que Leo la estaba poniendo a prueba le daban la fuerza necesaria para no desmoronarse antes de tocar el suelo.
—¿A dónde crees que vas? —La voz de Leo Peterson resonó como un látigo nada más abrirse las puertas del ascensor en el vestíbu







