—¡Él no fingió todo eso para engañarte! —explicó Evelio, con una sonrisa misteriosa—. Leonel no tenía ninguna necesidad de hacerlo. Toda esa vida de libertinaje que ha estado mostrando estos días… en realidad era una actuación. Una puesta en escena para dos personas.
Silvina lo miró sin entender, totalmente desconcertada.
—¿Dos personas? ¿Qué quieres decir?
Evelio se inclinó un poco hacia ella y bajó la voz.
—A que no lo adivinas... El señor Alberto está a punto de perderlo todo.
—¿Qué...? —Si