Silvina estaba conversando tranquilamente con Evelio mientras bebían leche tibia, cuando su teléfono vibró sobre la mesa.
Lo tomó sin pensarlo y, al abrir el mensaje, se quedó completamente paralizada.
¡Su cuenta bancaria acababa de recibir una transferencia de diez mil millones de dólares!
¿Pero cómo...? ¿De dónde había salido ese dinero?
Sus acciones apenas habían empezado a venderse. Nada de eso tenía sentido.
Entonces llegó otro mensaje.
Al ver el remitente —Simón—, Silvina se quedó mi