Liliana aplastó la colilla del cigarrillo con el pie y levantó el vaso para beber un sorbo de agua,
pero descubrió que estaba completamente vacío.
Dejó el vaso con un golpe seco sobre la mesa y empezó a caminar nerviosa de un lado a otro por la habitación.
Aquel hostal ruinoso se encontraba en un rincón del casco viejo,
una zona conocida por sus peleas, robos y violencia callejera.
Liliana odiaba estar allí,
pero no tenía otra opción.
Necesitaba desaparecer por un tiempo,
y en los hote