Nadie había imaginado que la señora Muñoz, después de tantos años de reposo y tratamiento en el extranjero, regresaría de repente.
Y menos aún que no volaría directamente a la antigua residencia de Inochi, sino que descendería en Xenia.
En el corazón de Leonel creció una inquietud silenciosa.
Estaba convencido de que el regreso de su madre iba dirigido a Silvina.
Después de tanto esfuerzo por alcanzar la armonía con ella, si su madre volvía solo para entrometerse en su relación, entonces… ¿qué