El coche se detuvo frente al edificio del Registro Civil con un movimiento suave pero decisivo. El sonido del motor apagándose fue lo único que rompió el silencio que llevaba minutos pesando entre ellos. Catalina no se movió de inmediato. Sus dedos se aferraban al cinturón de seguridad, como si aquel pequeño objeto pudiera darle la estabilidad que le faltaba.
"Catalina, te salvaste de Harry Meyer y terminas aun peor supongo" Fue el pensamiento interno de la mujer.
Miró hacia la ventana. El edi