El departamento estaba en silencio. La tarde comenzaba a caer lentamente sobre Málaga, y la luz dorada del atardecer entraba por la ventana, iluminando la pequeña sala donde Catalina se encontraba de pie frente a su habitación.
Durante unos segundos permaneció inmóvil.
Mirando alrededor.
Ese lugar había sido su refugio durante estos tres meses. El pequeño sofá. La mesa de madera. La cocina sencilla. Nada era lujoso, pero todo tenía una tranquilidad que había aprendido a apreciar.
Catalina re