La música del salón de la gala había cambiado a un tono más lento, envolvente y elegante. Las luces se suavizaron, y los invitados comenzaron a moverse con delicadeza, dejando que sus cuerpos se unieran al ritmo de la melodía. Axel Fort tomó la mano de Catalina, mirándola con esa intensidad que hacía temblar incluso a los más seguros.
—¿Bailamos? —preguntó él con un suave murmullo, mientras acercaba su rostro al suyo.
Catalina sonrió, apoyando una mano sobre el pecho de Axel y dejando que é