Mundo ficciónIniciar sesiónLo que debía haber sido el día más feliz para Luciana se convirtió en una pesadilla que jamás imaginó. En el aniversario de su boda, el hombre al que había amado durante tanto tiempo arrojó los papeles del divorcio frente a ella. «Fírmalos. Estoy cansado de este matrimonio». Luciana aún no alcanzaba a procesar aquel dolor cuando Dante llevó a otra mujer a la casa que compartían. La mujer permanecía de pie, protegiendo con las manos su vientre abultado. Embarazada. Esperando al hijo de su esposo. Como si aquella humillación no bastara, la suegra de Luciana también se puso del lado de su hijo. Con una mirada cargada de desprecio, la mujer dijo: «¿Para qué conservar a una esposa estéril? Dante merece una mujer capaz de darle descendencia». Lo que ellos no sabían era que, dentro del bolso de Luciana, guardaba los resultados médicos que había esperado durante años. Estaba embarazada. El hijo que tanto habían usado como excusa para echarla de esa casa ya crecía en su vientre. Pero aquella noticia murió junto con su corazón ese mismo día. Luciana fue expulsada sin nada, salvo una dignidad pisoteada. Se burlaron de ella, despreciaron a la mujer que consideraban pobre e inútil. Lamentablemente para ellos, nadie en esa casa sabía quién era Luciana en realidad. Y cuando Luciana regresó, no como la esposa que suplicaba, sino como una mujer poderosa capaz de destruirlo todo, el arrepentimiento llegó demasiado tarde. «Me equivoqué... vuelve conmigo, Luciana». Pero después de todas las heridas que le causaron, ¿aún quedaba perdón para Dante? ¿O esta vez Luciana haría que todos pagaran por lo que le hicieron?
Leer másLevantó la taza de té de manzanilla que ya empezaba a enfriarse, dispuesta a dar un sorbo. Pero antes de que rozara sus labios, las lágrimas llenaron de pronto las comisuras de sus ojos.Luego comenzaron a caer una tras otra, sin permiso. Una gota se precipitó sobre la superficie del té.Luciana dejó la taza de nuevo sobre la bandeja con las manos temblorosas. Subió ambas piernas al sofá del balcón, abrazó sus rodillas y escondió el rostro entre ellas. El llanto que llevaba conteniendo estalló en sollozos ahogados. Sus hombros temblaban con fuerza mientras intentaba reprimir cualquier sonido para que no se oyera afuera.Se sentía tan estúpida. Tan fácil de manipular. Y ahora tenía el corazón hecho pedazos.El marido al que amaba la había traicionado y, peor aún, aquel hombre había llevado a su amante a la casa de ambos, como si Luciana no fuera más que una sombra que podía apartarse en cualquier momento.Ni una sola persona la había defendido. Como si de verdad solo fuera un estorbo,
Acompañada por una taza de té de manzanilla caliente, Luciana eligió disfrutar la tarde en el balcón de su habitación. El aire sereno soplaba con suavidad, trayendo consigo el aroma del jardín que en otro tiempo le resultaba tan familiar. Nada había cambiado desde la última vez que dejó aquel lugar. Todo seguía impecablemente ordenado, como si la casa la hubiera esperado en silencio para verla regresar."¿Hay algo más que necesite, señorita?"Una criada permanecía a poca distancia, moviéndose apenas para asegurarse de que su señora recibiera la mejor atención posible.Trabajar en la residencia de la familia Moretti era una fortuna para muchos. No solo por el salario, muy por encima de la media, sino porque aquella familia era conocida por valorar a todos los que trabajaban para ellos. El bienestar del personal siempre había sido una prioridad.Sobre todo para la dueña de aquella gran mansión: la señorita Luciana.Por eso, el regreso repentino de la mujer había sorprendido a casi todos
Aquella había sido la advertencia de Lucas Moretti antes de que Luciana se casara.Pero el amor de Luciana en ese entonces era demasiado grande. Convenció a su padre hasta obtener finalmente su bendición. Lucas, que adoraba a su hija menor, decidió permitirle elegir su propio camino.Sin llevar el nombre de la familia Moretti.Sin el lujo ni el prestigio que poseían.Luciana deseaba de verdad ser amada por quien era, y nada más.Por desgracia, aquella sinceridad la pagó a un precio altísimo: una traición descomunal.«Ya hemos llegado, señorita Moretti».La voz de Wilna sacó a Luciana de sus pensamientos. La mujer estaba acomodando la tableta de trabajo sobre su regazo.Luciana giró la cabeza con cierta desgana.«No estoy acostumbrada a que me llames así, Wilna».«Pero ahora eres la señorita Moretti, ¿no?» Wilna soltó una pequeña risa. «Vamos, baja. He preparado tus aperitivos favoritos. Tal vez consigan arreglar el ánimo destrozado de hoy».Luciana esbozó una leve sonrisa amarga.«Se
«¿Debo darte la bienvenida de regreso?»La voz de una mujer sonó desde el asiento junto a Luciana.El coche que había ido a recogerla seguía avanzando por la carretera hacia un único destino: la residencia de Luciana en las afueras de la ciudad. Un lugar tranquilo, cómodo y lejos del bullicio urbano que aquel día se le hacía más insoportable que nunca.Luciana lanzó una breve mirada a su lado.La mujer era Wilna Sterling, una de sus personas de mayor confianza. Su hermoso rostro aparecía con frecuencia en revistas de negocios, entrevistas televisivas y distintos foros importantes donde se hablaba del desarrollo de la familia Morreti.«En realidad quería darte muchos informes de inmediato», continuó Wilna mientras observaba la tableta que sostenía entre las manos. «Pero... ¿es buen momento?»«¿De verdad aún necesitas preguntarlo?», respondió Luciana mientras acomodaba su postura en el asiento. «Solo estás poniendo a prueba mi paciencia, Wilna».Wilna soltó una carcajada tan fuerte que
Último capítulo