FRANCIA.
El avión aterrizó suavemente en la pista privada mientras el cielo de la tarde comenzaba a cubrirse con tonos dorados.
Catalina miraba por la ventanilla con atención.
Francia.
Había escuchado tanto sobre ese lugar cuando Axel hablaba de sus negocios, de sus reuniones, de su vida.
Pero ahora. Ahora ella estaba allí. El avión finalmente se detuvo. Axel se levantó primero.
Su mirada se dirigió inmediatamente hacia Catalina.
—¿Lista?
Catalina asintió suavemente.
—Sí.
Axel extendió su mano