El aire de la mañana aún era fresco cuando Catalina cerró la puerta de su departamento detrás de ella. El sonido metálico del picaporte se sintió como una sentencia.
El pasillo estaba en silencio, demasiado largo, demasiado estrecho. Cada paso hacia el ascensor pesaba, como si caminara hacia algo que no tenía retorno.
Cuando el ascensor se detuvo en planta baja y las puertas se abrieron, el corazón le dio un vuelco.
A través de los ventanales de cristal del edificio, podía ver los tres vehículo