La madrugada en Málaga estaba en silencio cuando Axel salió del edificio con Catalina en brazos.
El aire nocturno era fresco, pero Axel apenas lo percibía.
Su mente estaba completamente concentrada en la mujer que sostenía.
Catalina seguía inconsciente.
Su rostro estaba pálido y su respiración era débil, pero constante.
—Catalina… —murmuró él con voz tensa.
El conductor del automóvil, que esperaba cerca de la entrada, abrió los ojos con sorpresa al ver la escena.
—¡Señor Fort!
Axel caminó con r