Dante necesitaba desahogarse, durante toda la noche planeó el ataque, y apenas hace unos minutos Alonzo había salido con varios hombres a recuperar su mansión.
Llevó las manos a su polla, necesitaba algo de acción, y quién mejor que su esposa, “Aurora”, quien apenas había podido pegar sus ojos en toda la noche, era como un alma en pena, en busca de poder escapar de ese infierno al que solo un hombre la había llevado.
Se había levantado temprano, y observaba desde el cristal como salían varias c