Las camionetas avanzaban en fila por el camino polvoriento, ya solo faltaba poco para poder llegar a la mansión. Las llantas del auto rechinaron al ver que llegaban por fin a su destino, todos se bajaron rápidamente con sus armas en las manos.
Alonzo llegó con una docena de hombres, moviéndose desde hacía entrada principal de la mansión, varios hombres de Antonio reaccionaron, apenas logrando sacar sus armas antes de ser abatidos por la ráfaga de balas.
Alonzo junto con sus hombres quitaban de