Alonzo trato de mantener la tranquilidad, los hombres vestidos de negro lo sacaron a la fuerza, sujetándolo por los brazos. Uno de ellos le cubrió la cabeza con una capucha oscura, privandolo de la vista. Sin poder defenderse, sintió cómo lo empujaban contra una superficie metálica y lo arrojaban dentro de un vehículo más grande.
La camioneta arrancó de inmediato. Durante el trayecto, Alonzo apenas podía respirar bajo la tela gruesa que cubría su rostro. Intentó forcejear, pero una mano firme