Al volver a la manada, todos supieron lo ocurrido. La noticia de la muerte de Dante había viajado rápido, como un susurro en el viento, cargada de emociones encontradas.
Aunque muchos sintieron alivio por la desaparición de un ser tan peligroso, Claire fue la única que lloró genuinamente por él.
Su llanto era un torrente de dolor y frustración, pero no solo por la pérdida de Dante, sino porque, en su mente, culpaba a Isabella.
Claire observó a su alrededor y notó que nadie parecía importarle su