Mundo ficciónIniciar sesiónEl espejo no mentía. Adriana se inclinó hacia adelante, estudiando su reflejo con una mezcla de fascinación y horror. Sus ojos, antes de un marrón cálido, ahora tenían destellos rojizos que aparecían cuando la luz incidía en cierto ángulo. Sus colmillos, siempre más pequeños que los de un vampiro puro, habían crecido sutilmente. Pero lo más perturbador era su piel: más pálida







